Estrella de Grandes Ligas visita Ags

• Robinson José Canó Mercedes, liga mayorista de Marineros de Seattle visitó nuestra ciudad en donde pasó parte de su infancia.

Robinson Canó campeón del mundo en 2009 con los Yankees de Nueva York, además de cuatro veces elegido al Juego de Estrellas de la gran carpa; en 2011 ganador del Derby de Cuadrangulares en Ligas Mayores y nombrado el jugador más valioso del Clásico Mundial de Béisbol en 2013, regresó a la tierra que por primera vez como infante lo vió jugar en una liga organizada.

El dominicano que nació en San Pedro de Macoris el 22 de octubre de 1982, fecha en que la ciudad a la que le tiene gran aprecio cumple años de su fundación, estuvo de visita en Aguascalientes para agradecer los gratos momentos que pasó durante su infancia, cuando aquella lejana primavera de 1992 de la mano de su padre el serpentinero José Cano Soriano, -que ese año debutó con Rieleros como uno de sus refuerzos extranjeros- piso la tierra de la gente buena y del cielo claro.

Siendo un pequeño de nueve años vivió la aventura e incertidumbre de viajar a otro país, sin conocer a nadie y menos contar con amigos, pero esa sensación se fue desvaneciendo con el trato, cobijo, afecto, amor y atención de la familia Rangel Ramos quienes los hospedaron en su casa ubicada en la calle Tacubaya de la colonia San Luis, fomentando entre sus hijos y el pequeño Robinson una gran amistad, que se extendió de parte de sus padres José Cano y Claribel Mercedes a Doña Gloria, Eva y Don Héctor; a partir de ese momento lleva tatuado en su corazón un gran afecto por Aguascalientes.

El big leaguer recordó cuando realizó su primera comunión en el templo de San Luis Rey enclavado en la calle Edén a una cuadra de donde el vivia en esta ciudad, indicando que su padrino fue Hugo Rangel –actual stringer de Rieleros en LMB- quien los sábados lo llevaba a jugar con una novena dentro de la liga para pequeños –Liga Pequeña Ferrocarrilera de Béisbol- y él acompañaba a su padrino a verlo jugar los domingos.

Al traer los recuerdos como pequeño peloterito, el actual estrella de las grandes Ligas, rememoró que el manager de ese equipo era Humberto Beto Torres, indicando que le gustaria volver a saludar a su mentor en ese equipo infantil, a lo cual su amigo de la infancia, Emmanuel Rangel – ex jugador del riel y actual buscador de los Tigres de Quintana Roo y Padres de San Diego- lo complació, tras par de llamadas por teléfono, le aseguró que es petición se cumpliría y media hora después uno de sus primeros managers en su carrera estaba frente a él, con la cara llena de alegria, cuyo gozó llegó a su extasis cuando el estratega infantil le enseñó su credencial con la que participaba en dicha novena infantil.

Cano manifestó que su visita era parte de una promesa que se hizo en el año de su debut en la gran carpa, donde siempre tuvo en su mente sus origenes, todos aquellos que fueron parte de su desarrollo y crecimiento personal, así como profesional.

Como dice el dicho, recordar es volver a vivír, eso fue lo que se disfrutó en una velada especial, donde el estelar dominicano comió tortas de Doña Eva –local de lonches de la familia Rangel Ramos que aun perdura desde antes de que él y su familia vinieran aquí-, respirando el aire de esta tierra a la cual se siente agradecido por el trato de esa familia, así como el de toda la afición beisbolera de Aguascalientes que les abrió las puertas y los recibió con los brazos abiertos, reafirmado con ello lo que reza el escudo del estado, Bona Gens.

Robin como también le dicen de cariño sus anfitriones, realizó un recorrido por la ciudad en compañía de su padrino Hugo y el hermano de éste Fede, señalando que esta irreconocible el centro histórico de la ciudad capital, también caminó por la avenida Mariano Escobedo rumbo a la estación, esa ruta que varias veces recorrió en su infancia para ír a jugar béisbol a los campos de la colonia Del Trabajo.

Al día siguiente, sin una despedida de por medio, sino un hasta luego, el dominicano con arraigo aquicalitense abordó su avión privado y emprendió el vuelo a su país. (Oscar A. Macías)